jueves, 22 de junio de 2017

Negocios oscuros traen días confusos (Cap 0)

Ha pasado mucho tiempo
22/06/2017
Sigo delante del ordenador. Ya llevó dos horas mirando fijamente una página en blanco de word. Ni una sola idea. Ni un personaje. No tengo nada que contar. Lo llaman “bloqueo creativo” y ya lo he probado todo para tratar de superarlo. Desde que publicara hace más de un año mi cuarta novela no tengo ni una sola idea buena, ni siquiera se me ocurren más excusas que ponerle a mi editor. El mes pasado le conté que tenía una historia, iba a escribir una novela negra ambientada en el Japón feudal. Se me ocurrió sobre la marcha cuando me preguntó, aunque he de reconocer que la idea no era del todo mala. Pero claro, yo no se nada sobre Japón más allá de que es una isla y no tienen mucho espacio para todos los que son. Mi editor me planteó irme allí un par de meses para buscar inspiración, pues realmente le había visto jugo a mi historia, pero claro, yo vivo de rentas y tengo lo justo para el día a día. Cuando le dije que quizás la editorial me pagara el viaje echó la carcajada mas sonora que he visto en mi vida. Ahora mismo, en frente de la pantalla del ordenador, todavía la oigo resonar.

He buscado todo tipo de soluciones para “el bloqueo” y solo una me hizo reflexionar. Hablaba sobre buscar las causas, pues obviamente tu imposibilidad de contar historias es algo mental, por tanto si encuentras el punto en tu cabeza en el que hacer 'clic' todo comenzará a funcionar. Yo me separé hace un año, no se si es una de las causas por las que no escribo o si precisamente no conseguir escribir nada fue una de las causas de mi separación. No es que me afectara demasiado, pues realmente la separación fue algo natural. Un día llegué a casa y mi ahora ex-mujer estaba sentada en la mesa de la cocina. Me miró y me dijo “Esto no funciona”. Y era verdad, no funcionaba desde hacía mucho. La nuestra era la típica historia de película. Nos conocimos en el instituto, ambos eramos más o menos populares y sacábamos buenas notas. Ella empezó a estudiar derecho y yo periodismo. Todos nos auguraban un gran futuro. Y así fue.
A los 21 años nos casamos y a los 23, cuando los dos teníamos trabajo, nos mudamos juntos. Desde ese momento: rutina, rutina y más rutina. Nos convertimos en verdaderos viejos con 23 años. Mientras nuestros amigos seguían liandola de fiesta, nosotros siempre estábamos en casa antes de medianoche. Recuerdo los siguientes diez años como los más aburridos de mi vida. No es que no hubiera amor, dicen que el roce hace el cariño, pero en nuestro caso se esfumó por algún lado. Si no nos habíamos separado antes era por miedo, por miedo a estar solos o quizá porque no conocíamos la vida de otra manera que no fuera juntos. Ahora, separado, sigo quedando con mi ex-mujer de vez en cuando y nos llevamos bien. No creo que ese sea el problema.

La muerte de mi tío hace 7 meses también me afectó mucho. El fue como un segundo padre para mí, pues pasé muchos fines de semana en su casa viendo películas o jugando a lo que fuera y siempre pude contar con él. Murió de cáncer de pulmón. El maldito cáncer. Recuerdo que el mismo día de su muerte estuve en su casa limpiando, pues el llevaba ya más de un mes ingresado en el hospital. Ya había ido en otras ocasiones desde que el estaba ingresado, pero esa vez tenía una sensación distinta, lo supe antes de siquiera oír mi móvil sonar. Era del hospital. Mi tío había muerto. Siempre es difícil perder a un ser querido, pero al colgar el teléfono y ponerme a mirar su colección de películas me sentí reconfortado, como si él estuviera allí. Como si me dijera adiós por última vez antes de marcharse. Después de verle sufrir con la quimioterapia y de ver como se iba apagando, sobre todo sus últimos días en el hospital, creo que sentir como se despedía de mi y dejarle marchar hacía donde quiera que se vaya después de esta vida fue un alivio.

Ahora que lo pienso, mi vida no ha sido fácil este último año. Tampoco puedo decir que todo haya sido malo, pues por otro lado me reencontré con mi vieja pandilla de amigos, con los que ahora vuelvo a salir. Una serie de casualidades nos llevaron a mi y a mi gran amigo de la infancia, Carlos, a encontrarnos en el aeropuerto en Madrid. Los dos volvíamos para casa. Yo después de presentar mi última novela en un par de librerías y participar en un par de actos; él después de firmar un contrato con una empresa puntera en tecnología. En el colegio y el instituto habíamos sido mejores amigos, pero poco a poco nuestra relación se fue apagando y dejamos de tener contacto cuando yo me cambié a otro instituto. No porque no tuviéramos manera de seguir en contacto, sino porque no había necesidad, nuestros gustos habían cambiado y simplemente seguíamos siendo amigos “por rutina”, por miedo a lo distinto o a lo nuevo. Pensándolo bien creo que la rutina ha sido uno de los pilares de mi vida. Siempre tuve grandes planes, pero nunca los hice por miedo. Es más fácil y más cómodo no decir nada, no intentar nada. Volviendo a mi encuentro con Carlos, fue genial reencontrarme con él después de tanto tiempo. Nos habíamos distanciado con el tiempo de forma natural, pero ahora teníamos un montón de cosas que contarnos. Al parecer  Carlos si había mantenido el contacto con alguien del grupo, Marcos, pues habían estudiado la misma carrera y después trabajado un tiempo juntos. De Sergio ambos sabíamos lo mismo, que se había casado hacía un par de años. De Fonso y Julia no sabíamos nada, aunque yo a Julia si la había seguido viendo después de dejar el instituto (aunque hacía años de la última vez que la vi en un bar). Tomamos algo en el aeropuerto y después viajamos juntos en el avión, ¡ya es casualidad! Unas semanas después recibí una llamada suya, pues le había dado mi teléfono, y resulta que había organizado una quedada. 5 meses después, seguimos viéndonos una vez cada dos semanas; Carlos, Marcos, Sergio, Fonso y yo. De Julia no sabemos nada pues no la pudimos encontrar en Facebook, aunque Marcos nos ha contado cosas un poco turbias de ella. Hemos quedado en un rato para nuestra sesión cervecera bisemanal así que será mejor que me prepare si no quiero llegar tarde...

miércoles, 7 de junio de 2017

¿De qué escribir en un blog? 10 ideas

A todos nos ha pasado esto alguna vez, sobre todo cuando empezamos a escribir en un blog. Las primeras entradas bien, pero según se nos acaban las ideas que teníamos pensadas antes de abrir el blog pensamos ¿Y ahora, de qué escribo?
Bueno, pues este post lo hago para la gente que le pase esto, y también lo hago para mi mismo, para consultarlo cuando me pase.


1- Lee noticias de actualidad
Estar al día de las novedades relacionadas con la temática de tu blog siempre te dará ideas, incluso con las que a priori no tienen tanto que ver. De todo puedes sacar ideas para un post.

2- Haz listas
Esto me ha servido mucho cuando me quedaba sin ideas para una entrada. Una lista con ideas para promocionar tu blog, o mismamente lo que estáis leyendo ahora. Y así podéis hacer una lista de 10, 20 o 50 cosas alrededor de la temática de vuestro blog.

3- Habla sobre tus experiencias
No solo sobre tus experiencias, subrayo en este punto hablar sobre los errores. Seguro que servirá de ayuda a otros para no cometerlos.

4- Revisa tus artículos antiguos
Yo, en mi caso, acabo de hacer esta entrada gracias a otra más antigua llamada 'Ideas'. En ella hablaba del proceso creativo de tener una idea y cómo estás se podían construir a través de otras, o de como las ideas podían evolucionar. Con solo ver el título ya se me ocurrió de que escribir, probadlo.

5- Invita a otros bloggers a colaborar en tu blog
Siempre me pareció importante hacer comunidad. Leer otros bloggers de los que aprender y comentar en sus entradas. Invitar a otros bloggers a colaborar es buena idea, pero piensa que les tendrás que devolver el favor en un futuro publicando tu en el suyo. Es buena forma de descubrir tu blog a nuevos posibles seguidores. Otra opción es pedir a expertos en tu temática que escriban en tu blog, sin necesidad de que sean gente con un blog.

6- Escribe sobre una película o un libro
Puede pareceros que no, pero esto es válido para todas las temáticas. Escoger una película, un libro o una serie que traten algo relacionado con tu blog. Puedes hacer una reseña o directamente sacar la información que te interese y hacer un comentario crítico que será muy útil e interesante para tus lectores.

7- Busca ideas en las redes sociales
Puedes inspirarte gracias a las tendencias de Twitter o a los grupos de Facebook, por poner un par de ejemplos de las dos redes más utilizadas. Otra de las opciones es preguntar directamente a tus seguidores, así sabrás que quieren que les cuentes.

8- Escribe reflexiones personales
Puede ser sobre un tema que te irrite, sobre algo que hayas leído hace tiempo... las posibilidades son infinitas.

9- Busca ideas en otros blogs
Relacionada con las colaboraciones, tener controlados los blogs que "lo petan" dentro de tu temática es importante para sacar ideas. También otros blogs que llevan menos tiempo o directamente están empezando son recomendables para seguir, de todo se sacan las ideas.

10- Descansa un rato
Os parecerá una tontería, pero a veces lo mejor es descansar. Ver un rato la tele, salir a dar un paseo, o hacer cualquier otra cosa que te despeje la cabeza. Más tarde, o el día después si es necesario, vuelve a intentarlo.

domingo, 4 de junio de 2017

Un blog personal

Hace poco, buscando inspiración para una nueva historia y, sobre todo, buscando huir del estrés que llevaba acumulado, me dí cuenta que tener un blog personal en el que "derramar" tus pensamientos es algo casi imprescindible para mi inspiración.
No se si a vosotros os pasa, pero en las etapas en las que he ido escribiendo lo que me venía a la cabeza en un blog personal, cuando luego necesitaba crear una historia o escribir un artículo concreto, me era mucho más fácil. Actualmente colaboro con un publicación digital en asturiano escribiendo sobre deportes de motor, y con otro proyecto de podcast y página web musical, cosas muy alejadas de la temática que puedo tratar en un blog como este. Aún así, creo que el simple hecho de escribir todas las semanas sobre mis opiniones o sobre cosas que me hayan llamado la atención del tema que sea, hace que me concentre en la vida en general y que las ideas estén mucho más claras en mi mente.

Es por eso que, con toda la alegría, vuelvo a publicar en este blog que tenía abandonado por falta de tiempo. Pues me he dado cuenta que el tiempo que pierdo publicando una entrada semanal aquí es en realidad tiempo que gano cuando me pongo a escribir en otros sitios o incluso a estudiar y me falta concentración. Soltaré todo lo que se me ocurra por aquí, y así después centrarme en otras cosas.

Espero que me acompañéis en esta aventura. Trataré de publicar algún relato de vez en cuando, aunque los guardo con recelo de momento y los dejo madurar. Por otra parte, comentaros que el resto de la temática del blog será libre (aunque se admiten sugerencias) y una vez vaya publicando cosas os preguntaré cuales os gustan más para seguir tirando por ahí. Sin más, os dejo por hoy. La siguiente entrada será la semana que entra.

Un abrazo!
Pedro @reidemariellu